jueves, 29 de enero de 2009
miércoles, 28 de enero de 2009
Prioridades - Dependencias
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Uno a veces confunde un poco las cosas.
No sabe establecer prioridades, o las que cree que están bien establecidas, en realidad no son las que corresponden.
A medida que pasa el tiempo y que crecemos, las cosas van cambiando.
¿Cuál es una prioridad para un adolescente?.
Depende el pensamiento que tenga acerca de la vida.
Familia. Estudios. Amigos. Amor. Dinero. Salud.
Mi pensamiento siempre me obligó a tener que lamentarme cada dos por tres.
Con mi familia de a tres no siempre hay la mejor relación, y menos en los momentos actuales.
Los estudios están ausentes, pero nunca fueron problema.
Los amigos, cada día que pasa te das cuenta que se reduce el grupo. Aunque siempre tenés los rescatables.
Amor, si no es la gloria es la muerte.
Dinero, nunca fue de mi incumbencia, todavía vivo de mis papás.
Salud, gracias a Diós la gente que quiero goza de buena salud y yo también.
Ahora, uno tiene de todo en la vida. ¿Por qué no sabe apreciarlo? ¿Por qué no sé apreciarlo?
¿Por qué tengo que detenerme en las cosas pasajeras? ¿Para qué estancarse en casilleros que tarde o temprano van a desaparecer?
Ahí es cuando digo que uno establece mal las prioridades en la vida.
Cuando ves que tu sombra no te sigue. Que no hace, no dice, no siente lo mismo que vos.
Y capás que lo notaste hace rato pero el tiempo pasa.
El tiempo pasa y las cosas cambian, y cuando te querés acordar volvés a estar en el mismo casillero preguntándote otra vez el por qué. ¿Por qué tu sombra no hace, no dice, no siente lo mismo que vos?
Y reflexionás y te das cuenta de que el problema no es esa mancha oscura, el problema sos vos.
Vos y tus prioridades.
Y sabés, sos conciente de que algo marcha mal en vos. Pero no sabés como cambiarlo.
Y claro, estás en un casillero. Un callejón sin salida, donde la única escapatoria es trepar por la escalera, pero eso es desesperante y doloroso.
Ajam, en eso se torna.
Uno está acostumbrado al callejón. Que encima vos hasta ahora lo veías como un luminoso callejón del que no necesitabas escapar. Of course, hasta que te avivaste lo de la sombra, y crees que lo mejor es buscar una salida, porque sino la cosa se pone turbia.
Entonces supongamos que eso es lo que se necesita: la salida.
Pero no, vos no querés ESA salida. Vos querés las cosas fáciles.
No querés despejar, querés que tu sombra sea la que acomode, que se acomode a vos.
Y está MAL!
Pero, ¿por qué no entendemos?
No soy una desgraciada, pobre infeliz. No.
Y tampoco estoy muriendo de agonía.
Pero son cosas que causan impotencia.
La dependencia.
Odio mi dependencia.
Sí, dependo de alguien.
Pero dependo de las personas equivocadas.
Y mi sombra no me sigue, no me sigue.
Definitivamente, no ocupamos la misma posicion.
[No pretendo que alguien entienda lo que escribí. Si me seguís el hilo y conocés realmente mi situación, capás saques algo]
Uno a veces confunde un poco las cosas.
No sabe establecer prioridades, o las que cree que están bien establecidas, en realidad no son las que corresponden.
A medida que pasa el tiempo y que crecemos, las cosas van cambiando.
¿Cuál es una prioridad para un adolescente?.
Depende el pensamiento que tenga acerca de la vida.
Familia. Estudios. Amigos. Amor. Dinero. Salud.
Mi pensamiento siempre me obligó a tener que lamentarme cada dos por tres.
Con mi familia de a tres no siempre hay la mejor relación, y menos en los momentos actuales.
Los estudios están ausentes, pero nunca fueron problema.
Los amigos, cada día que pasa te das cuenta que se reduce el grupo. Aunque siempre tenés los rescatables.
Amor, si no es la gloria es la muerte.
Dinero, nunca fue de mi incumbencia, todavía vivo de mis papás.
Salud, gracias a Diós la gente que quiero goza de buena salud y yo también.
Ahora, uno tiene de todo en la vida. ¿Por qué no sabe apreciarlo? ¿Por qué no sé apreciarlo?
¿Por qué tengo que detenerme en las cosas pasajeras? ¿Para qué estancarse en casilleros que tarde o temprano van a desaparecer?
Ahí es cuando digo que uno establece mal las prioridades en la vida.
Cuando ves que tu sombra no te sigue. Que no hace, no dice, no siente lo mismo que vos.
Y capás que lo notaste hace rato pero el tiempo pasa.
El tiempo pasa y las cosas cambian, y cuando te querés acordar volvés a estar en el mismo casillero preguntándote otra vez el por qué. ¿Por qué tu sombra no hace, no dice, no siente lo mismo que vos?
Y reflexionás y te das cuenta de que el problema no es esa mancha oscura, el problema sos vos.
Vos y tus prioridades.
Y sabés, sos conciente de que algo marcha mal en vos. Pero no sabés como cambiarlo.
Y claro, estás en un casillero. Un callejón sin salida, donde la única escapatoria es trepar por la escalera, pero eso es desesperante y doloroso.
Ajam, en eso se torna.
Uno está acostumbrado al callejón. Que encima vos hasta ahora lo veías como un luminoso callejón del que no necesitabas escapar. Of course, hasta que te avivaste lo de la sombra, y crees que lo mejor es buscar una salida, porque sino la cosa se pone turbia.
Entonces supongamos que eso es lo que se necesita: la salida.
Pero no, vos no querés ESA salida. Vos querés las cosas fáciles.
No querés despejar, querés que tu sombra sea la que acomode, que se acomode a vos.
Y está MAL!
Pero, ¿por qué no entendemos?
No soy una desgraciada, pobre infeliz. No.
Y tampoco estoy muriendo de agonía.
Pero son cosas que causan impotencia.
La dependencia.
Odio mi dependencia.
Sí, dependo de alguien.
Pero dependo de las personas equivocadas.
Y mi sombra no me sigue, no me sigue.
Definitivamente, no ocupamos la misma posicion.
[No pretendo que alguien entienda lo que escribí. Si me seguís el hilo y conocés realmente mi situación, capás saques algo]
martes, 27 de enero de 2009
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