Hoy me causó gracia la situación en la que me encontraba: mi mamá, mi novio y yo en la mesa, viendo una película. De repente, decidida, loca, totalmente desesperada me levanto a buscarlo.
Sí.
Él.
El peine fino.
El grácil peine fino que es como un Evatest: nos confirma el abismo o la salvación.
En realidad, lo que me causó gracia fue pasarme el peine fino delante de mi novio. Pero bueno, después de todo eso no es lo importante de la nota.
La cuestión es simple. ¿Por qué? ¿Por qué deben existir? ¿Quién dijo que tenían que habitar las cabezas ilusas de los niños? ¿Shakespeare? ¿Armstrong? ¿Robbie Williams?
Si fue Robbie Williams se lo perdono, pero si cualquier otro tuvo la idea por favor que me de una explicación.
Cuando era chica sufría tanto la pediculosis, que hoy volver a los viejos tiempos me puso muy molesta.
No, no tenía piojos. Me pase veinte veces el peine y nada (aunque mi novio aseguró que uno quiso atacarlo en cuanto me di vuelta). Pero la sensación, el saber que estuviste en contacto con alguien que los padeció -que todavía los está padeciendo- me da causa escalfarías.
No hay ser más desagradable y molesto que el piojo. Tal vez mi mamá, pero el piojo, el piojo es una maldición.
Y ni te digo si son en cantidad.
Lo peor de todo es cuando almuerza en público. Lleno de gente el lugar y vos te morís por arrancarte la cabeza y rascarte con los dientes, pero no, no podés. ¿Y por qué? Porque Shakespeare tuvo la grandísima idea de que almuercen en público.
U otra, la típica del jardín/primaria, "Señorita, Camila tiene piojos". Hay que matar a esos engendros que te acusan con la señorita!, porque después sabés que es por vos que mandan las notitas:
"Mamis, por favor revisar las cabecitas de sus hijos ya que los casos de pediculosis se están multiplicando en la institución".
Creo que era una de las pocas cosas malas de ser chico y vivir jugando tirado en cualquier lado.
En fin, no hay más maldito que un piojo.
domingo, 8 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
Celebridades de Disney

Odio las celebridades de Disney.
Tanto como Hannah Montana, Demi Lovato, Los Jonas Brothers, Ashlee Tisdale, Vanessa Hudgens, Zac Efron, Selena Gomez, etc. Especial a los tres primeros.
Los odio, odio que se hagan tan populares llenándoles la cabeza a los pendejos ,y no tan pendejos, de cancioncitas pelotudísimas y "significativos" valores acerca de una vida que ellos no conocen.
Los de High School Musical me caen mejor SÓLO por el hecho de que hicieron sus películas y después no aparecen TANTO por los medios cantando canciones idiotas.
Y la última señorita, la cual no aparece en la foto, me es un potus en la vida, pero yo sé que en cualquier momento va a saltar del pasto para posarse en la cerámica.
Metería a todos en una caja y los mandaría por encomienda a una isla desierta donde se mueran de hambre y sientan una extrema necesidad de comerse unos a otros.
No sé si quedó claro, pero odio las celebridades de Disney.
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