Conversando con un conocido desconocido recién, largué un comentario que me llamó mucho la atención.
“Creo que vine a este mundo para comer, jaja”.
Analicémoslo.
¿Nunca se preguntaron para qué vinieron a este mundo? Sinceramente, más de una vez me sentí totalmente inútil cuando me di cuenta de que no me especializo en nada, pero siempre me mantuvo esa salvación. El pensamiento de YO VINE AL MUNDO PARA COMER, ¿Y? ¿Cuál es el problema? ¿Está mal?
Disfrutar cada segundo de los bocados, del asqueroso, pero rico panchito comprado en ese puesto de la calle.
No todos lo hacen, estoy segura, porque nadie aprecia el arte del señor vendedor. Pero bueno, sabemos que hoy en día nadie aprecia nada.
Igual, como buena adolescente, no dejo de preocuparme por esos kilos que me acechan cada vez que me miro al espejo. Por ende, el privilegio del panchito con mayonesa de hace cuatro meses y la lluvia de papas, no se da muy seguido.
Pero vamos, señoritas, no se dejen guiar por los estereotipos, no sean como Camila y salgan a mostrar sus piernas, por favor, que cada día hay más calentones dando vueltas buscando todo tipo de curvas para mirar, tocar o, como es común, gritar guarangadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario